Los capítulos que escribí hace años no sirven para el contexto actual, por lo que están en proceso de revisión irán siendo actualizados a medida que pasen por este proceso.

(No todo el indice funciona porque algunos capítulos están ocultos).

domingo, 28 de abril de 2019

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Esta página ha dejado de ser blanca a medida que he escrito esta frase que, ahora, tú, estás leyendo.

(Algunas obviedades lógicas para empezar)

Lo que soy

Aquí va a comenzar una relación entre tú y yo.

Tú desconoces quién soy. Yo soy un desconocido para ti, por lo que debería presentarme.

Pero al margen de quien soy socialmente. Es decir esas cosas que puedo decir de mí para identificarme, como mi nombre, edad y demás datos sobre mi vida y circunstancias, no hay nada cierto que pueda contarte de mí. Nada sobre quién soy realmente.

Nada sobre quién escribió realmente esto que estás leyendo.

Desconozco si soy el que escribe, o el que, a medida que se escriben las letras, va leyendo.

De hecho me describo a mí mismo como un personaje, pero soy el narrador, y también soy cada una de las realidades que se crean en mi mente, y traduzco como palabras.

Tú ¿Quién eres?

Realmente me inquieta, no saber quién eres.

Saber quién es el autor no afecta para nada, a lo que en esta página se va escribiendo.

Soy todo aquello que realmente está aquí, en este momento presente, escribiendo, la, ultima, letra, que, tú, desconocido, estas, leyendo.

Me estás leyendo, pero yo ya no estoy aquí, ni es tal presente el momento en que escribo.
El momento que vives es tu presente no el mío. Los significados de mis palabras los estás creando tú.

Quizás yo esté vivo mientras tú estás leyendo esto, quizás el que escribió este libro esté muerto. Nada de cuanto hay en este momento incierto es que se escriben estas palabras será igual una vez tú las estés leyendo.

De hecho el autor de esta frase ya está muerto. Ese que soy, mientras escribe, ya es otra persona.

El autor de este libro no va a vivir, jamás, otra vez, este momento.

Así nos va matando el tiempo, el mismo tiempo que después nos alumbra de nuevo, como una madre eterna.

Yo amigo, o amiga - eso espero que eso seas para mí - soy en realidad una "s", una "o" y una "y".

Soy un conjunto de letras.

Yo es la primera persona del singular.

Yo soy Adán.

Y este libro es un juego de palabras.

Yo soy ahora porque tú eres y me das vida en tu mente.

Nada ajeno a tu mente va a imaginar lo que lees en este libro.

Hasta el idioma en que lees es un idioma que has aprendido, un lenguaje que está en tu mente.

Si no fuese así, solo verías palabras absurdas sobre la blanca pantalla de tu ordenador, signos extraños, manchas raras sobre una superficie clara.

Algo absurdo, como todo aquello en lo que tú no estás.

Porque tú, amigo, eres quien da sentido a lo que ves, tú eres en cierta forma el otro autor, el arquitecto de este mundo que se está creando con la magia de estas palabras.

Las palabras son sugestiones que incitan a que se manifieste lo que en realidad creará tu imaginación.

Ella, tu imaginación, junto con tu entendimiento, seguro creará algo bien distinto de cuanto yo he imaginado y pensado al escribir esto.

Esto.

Que no es casi ni una novela, tampoco filosofía, ni siquiera Verdad.

Me gustaría que fuese poesía, pero no lo es, tampoco lo pretendo.

No deseo hacer poesía, la lírica nada tiene que ver con esto.

Esto es la vida, y duele. La amo con locura, pero duele.

Y cuando la vida se me clava en el corazón como una patada en los cojones...

No tengo tiempo para poesías.